Algunas fechas se quedan grabadas en la memoria colectiva de un país, con independencia de tu orientación política... y algunos misterios, algunas informaciones, se mantienen ocultas, sin importar el paso del tiempo... es cierto, yo tenía 10 años, mi hermana 8, mis padres... bueno, no lo recuerdo... y nuestro abuelo 71... Si hablamos de tendencias políticas, toda la familia era "de izquierdas", es algo de lo que me siento orgulloso... Pero con mi abuelo republicano, comunista y masón; mi padre, socialista; y mi madre, comunista, el principal recuerdo que conservo de aquellas horas fue el miedo... que no en vano mi abuelo había sido condenado primero a muerte, y luego a cadena perpetua por el antiguo régimen...
El Golpe de Estado nos pilló en un avión de Iberia, regresando de los Estados Unidos, más concretamente de un viaje a Nueva York, y una estancia de varios días en Walt Disney World, el de Miami (Orlando)... Recuerdo unas máquinas que te fabricaban un horroroso gorila de plástico gracias a unos moldes, a cambio de unas monedas; el vértigo que producía asomarte a la barandilla del Empire State, y la impresionante mole de las Torres Gemelas... además de la impresión de ver las aletas de un tiburón a pocos metros de la costa, la comida de los restaurantes de carretera, el impresionante sistema de autopistas... y por supuesto, las fotos con Mickey y el Pato Donald, y la "Mansión Encantada"... Todo esto, para contaros que al regresar a España, tras un viaje de más de 9 horas, nada nos permitía suponer que encontraríamos un país atemorizado...
En el aeropuerto de Barajas, al salir del avión, la gente se agrupaba en los mostradores de información, en las cafeterías, en cualquier lugar donde hubiera una radio, intentando escuchar las noticias... No había prácticamente conversaciones, la presencia policial escasa, y la cola para coger un taxi no era demasiado grande... Me gustaría deciros que nos enteramos de todo enseguida, que mis padres reaccionaron con calma y entereza nada más tocar tierra... pero no fue así... Hasta que no llegamos a casa y nos encontramos a mi abuelo escuchando la radio, no tuvimos una confirmación oficial... Se había producido un Golpe de Estado, algunos guardias civiles habían tomado el Congreso, y se podía temer lo peor...
Y ese "lo peor", para mi familia, era una nueva dictadura... Nuestro vecino era un militar de derechas, vivíamos enfrente de una residencia militar, y a pocos centenares de metros de la Embajada Americana... Mi hermana y yo nos fuimos a la cama pronto, que no en vano al día siguiente teníamos que madrugar para ir al cole... pero mis padres y mi abuelo se quedaron en vela casi toda la noche, escuchando la radio, mientras mi padre fumaba un cigarrillo tras otro... y mi madre, siempre tan pragmática, intentaba convencer a mi abuelo de preparar la maleta, "por si había que salir de viaje"...
"Miedo", la palabra que mejor define lo que sintieron los adultos sigue siendo "miedo"... Eran demasiados los fantasmas convocados por Tejero y sus golpistas... La memoria de la represión estaba muy vigente, los problemas que había tenido mi familia y muchas personas de nuestro entorno pesaban demasiado, como para dormir tranquilos... Hasta que no fue retransmitido el mensaje del Rey, no recuperamos la esperanza... Aquella noche, surgió una especie de nuevo partido político, los "juancarlistas del 23 efe"...
A la mañana siguiente, mi padre nos llevó al colegio... Los niños estábamos muy alterados en las aulas... Alguien, posiblemente un profesor o el padre de un alumno, había conseguido unas cuantas banderitas españolas de papel, y otras de la República... y aquella es la imagen que recuerdo con más fuerza, cómo un puñado de mocosos hablaba de política, de la manera en que se había vivido la crisis en sus casas y en sus países (había muchos hijos de diplomáticos en mi instituto), y el sonido de las banderitas de papel, con sus vistosos mangos de plástico rojo...
Nunca se conocerá la totalidad de personas implicadas en el Golpe, sin importar el tiempo que pase... Y, sin embargo, te sigues llevando sorpresas... Cuando hice la mili en 1994, en la Base de San Pedro, mi teniente nos contaba muy ufano que él, y un grupo de soldados de las fuerzas especiales habían participado en el asalto al Congreso, y que se habían descolgado haciendo rappel por la parte posterior, cuando comprobaron que el Rey no lo apoyaba... Misterios y silencios...
